miércoles, 18 de julio de 2007

Despertares

Cuando despiertas, el mundo despierta alrededor tuyo. Una realidad a horcajadas, distante y violenta, deslizándose entre los dedos, una ruina de día desesperante, una belleza extasiada que estalla en tu cerebro. Desde la cama puedo oír como la descarga del baño del vecino me trae otra vez al mundo. Es este un nacimiento terrestre, a cincuenta metros de altura, en un séptimo piso, y con los ruidos de la calle celebrándolo. El mundo esta hecho jirones, salpicando sus detritus de luz por todos lados y mi cerebro es el centro de ese extraño universo hecho de almohadas, sabanas y bostezos. “Podría vivir en cualquier parte, en cualquier parte, ¿pero acá?....” No existe mas certeza que la de un café negro bien cargado, un sándwich mal digerido y un cigarrillo para arrancar.La calle ya no tiene misterios, ya nada nos pertenece. Salvo esa baldosa que pisamos al pasar. He sido despojado de la conciencia, de la conciencia y de la voluntad. Dichosa palabra sin significado. Me guardo otra: “dignidad”. En ninguno de los circunstanciales transeúntes queda algo de eso llamado “dignidad”. “Todo conquistado, nada concedido”. Vieja palabras, viejas realidades. Detrás de esta falsa idea de libertad quedan las mentiras que supimos conseguir. ¿Hacia donde van, que motor, que combustibles los mueven? Todo huele a dinero, y el dinero es tiempo, y el tiempo es oro, y el tiempo pasa, y los huesos crujen y la espalda se atrofia de tanto peso; pero los pesos no abundan, pero el mercado reclama. ¿Qué es lo que reclama? Sangre; sangre y mucho más, porque te pueden sacar hasta la última gota de tu sangre, pero siempre algo más queda, y eso también sirve; sirve para cultivar los campos infértiles de infértiles almas que aman la destrucción. “Y no hay nada, pero nada en este mundo que pueda pagar mi vitalidad”. Pienso en la vieja bruja del 152, a las siete treinta de la mañana, con ese extraño peinado. “No la veas a los ojos, es una bruja y te puede echar una maldición. “Que importa, yo también puedo echar maldiciones”. ¿Acaso mis ojos no brillan en la oscuridad? ¿No están vivos; más que vivos, encendidos por una llama milenaria? ¿Acaso no existe humanidad en mí? Suerte o mala suerte Me quedo extasiado con ese peinado de Boing 787 de la vieja bruja. Y con esos ojos saltones y biliosos... No hay nada en ella que me inspire odio... la vieja bruja escucha la radio... Noticias, no puede más que escuchar noticias... todo esto no es más que una noticia.... “un cable de la agencia x nos informa que la taza de desesperación creció en el último mes nada más que un 11,5%. Los especialistas indican que ello se debe al crecimiento del turismo en el ultimo lustro”. “un laboratorio noruego lanzó al mercado una pastilla anti erección. Ahora sí los europeos podrán aburrirse a lo grande y pensar en que son superiores al resto del mundo”. “Científicos norteamericanos descubren el gen de la estupidez y anticipan la re-re-re-elección de Bush”. Y sus dedos, largos, flacos, filosos, se pasean por su cartera. Tiene la mirada perdida, profunda, en éxtasis. Ojos de sapo, y la papada que se infla. Sus ojos se ponen en blanco, deja entreabierta la boca y gira su cabeza para ver por la ventanilla del colectivo. Viaja de espaldas, siempre en el mismo asiento, el izquierdo al frente y contra la ventanilla. La misma ropa: esos pantalones violetas y esa campera de cuero de sindicalista a punto de declarar una huelga. El 787 no es más que una peluca barata, una alfombra de pelo largo cepillada con esmero. Eso me encanta. Ese pequeño detalle. Esa nada. Parece un reptil, un viejo cadáver secándose al sol.... sus ojos se ponen en blanco, la papada se hincha y la maldición llega bendiciéndome, cubriéndome de jubilo. Otra mañana. El sol estallando en mis pupilas, los ojos entrecerrados y la mente perdida. Motores consumiéndose. Miradas perdidas y corridas de ultimo momento. Esta es una orgía de nervios. La confirmación de la palabra orgía, pornográfica, jugando en el cerebro. Un entrevero sideral de cuerpos retorciéndose en un rectángulo con cuatro ruedas lanzado hacia una nada profunda. Norte, sur, este, oeste. Extrañas palabras. Todo pierde su significado. Una vieja bruja sin poderes porque ya nadie cree en ella; la nada, invencible. El olvido de todos. El mundo despierta con mal aliento, aliento a escape de colectivo, aliento a desesperación, a corrida, a dignidad quemada... Y la belleza ahí, al alcance de mi mano, dormida, fingiendo que duerme, abandonada... el tiempo pasa sobre ella, el tiempo pasa.

1 comentario:

aldo pellegrini dijo...

leíale. perdido en los versos supe encontrar algo que no se nombra, algo que es. el silencio como una espera fabulosa, la nada que es y el ser envuelto en este desastre. y derramando arltiano destello, me dije a mí mismo: ¿acaso no es aquél del que hablan aquellos versos de Carlos Besoaín, poeta fueguino?
Créame que al leerlos, hace varios días ya, recordábale bien.

salud y alegría colega.

PUERTO NATALES

Salgo al patio a tirar la cerveza.
La noche está estrellada;
entonces una herida, en su
/costado
me indica que amanece.

Hugo Vera Miranda,
Poeta almacenero
(es decir coleccionista de almas
/zen),
aún no se ha transformado
en el humo de su propio cigarro
/pero lo hará
y fuma (se fuma a sí mismo)
y esa niebla se le sale por la boca
/de los ojos
mientras me cuenta un chisme de
Oliverio Girondo…

nos importa un bledo las torres
/del paine.



P.D.: Habrá notado que el título de vuestro blog tiene dos errores importantes. el acento y la erre. no le haga tamaña ofensa a la calidad del resto. salú.