
-Por una derrota digna- dijo Bernardez Sansón, sacando una petaca de su sobretodo.
-Y por los viejos amigos- retruque aceptando su invitación.
Sentí como ese whisky barato me quemaba las entrañas, sin embargo le di otro trago y un tercero.
Tenía el estómago vacío y un mal humor de perros. Ese hombre lleno de secretos podía trastornarme y a esta altura del partido ya era capaz de cualquier cosa. Quise provocarlo, sin saber donde me metía.
-¿Qué paso hace cinco años?- ladré.
-Los viejos amigos, mi querido Hernán, aprenden a mentirse para no hacerse daño.
-El único que salió dañado es 1114-
-Ah, ese… Si hubiera tenido un poco de cerebro no estaría arrastrándose ni dejándose romper la cara por un par de pesos-
-¿Cuánto ganaste con el arreglo?-
-¿Arreglo?-
-Un campeón como 1114, con 13 defensas del título, no pierde con un desconocido sin que alguien lo decida-
-jajaja… ¿Ganar? ¡Con ese borracho calentón perdí más de lo que gane! En la pelea contra el correntino ese, apenas se podía mantener en pie, si fue un milagro que se suba al ring ¡Querido!-
-Alguien le daba de tomar, alguien le acercaba las minas-
Me lanzó una mirada despectiva.
-Te quiero por que seguís siendo un inocente. 1114 estaba descontrolado, nadie le podía decir nada. Hizo lo que quiso y así termino ¿Sabes? Ciertas mujeres son más difíciles de encontrar que de perder, por lo menos mientras dure el dinero.
-No puedo dejar de pensar que el correntino era uno de los tuyos, y que el “Guapo” ese que le ganó el título también era de tu propiedad, como también “Catarata” Fernández y el “Pichi” Sosa, el actual campeón-
-Este es un negocio chico ¿Acaso me vas a acusar de ser bueno en mi trabajo?
-Bueno, nadie es tan bueno-
-Lo sé, simplemente soy el mejor, la única diva del box-
Demasiados secretos. Todos los hombres poseen un secreto, pero Bernardez Sansón difícilmente sea un hombre.
-Cuando quieras saber la verdad, vení a casa. Mis muchachines saben como atender a los invitados-
-Por ahora paso, solo espero que hoy nos puedas ofrecer una derrota digna-
-Yo no arreglo peleas, eso sale muy caro, y la plata cuesta trabajo-
Lo examine de pies a cabeza. Solo en este negocio podía surgir un matón de mocasines blancos, traje de seda y maquillado como una diva en decadencia.
-Si no nos vamos ahora la pelea va a empezar sin nosotros, y va a ser feo que las cámaras de televisión muestren dos lugares vacíos en el palco de honor-
La última palabra que pensaba escuchar: Honor.
-Bueno, voy a llamar a mi escolta-
Hizo un gesto con la mano y dos gorilas aparecieron de la nada.
-El de la cicatriz es George, le digo así por que se parece al cantante, son dos gotas de agua, ¿no? El otro es Marilin y no te pienso decir por que lo llamo así- Los dos hombres permanecieron inmutables- Hernán, mi gran amigo, nos va a acompañar. A Él no le digo de ninguna forma por que esta de mal humor- Se rió solo.
Avanzamos por un pasillo largo y oscuro, con olor a humedad. El piso estaba mojado. Prendí un cigarrillo. Bernardez Sansón iba dándoles indicaciones a sus gorilas.
-¿Dónde sentaron al diputado?- su voz se ponía chillona, mas molesta que de costumbre.
-Atrás a la izquierda- le contestó Marilin.
-Bien, bien, bien, porque es una garroñero y no lo quiero tener cerca.
-¿A los actorcitos?
-Al lado suyo, a la izquierda-
-Jajaja, lindos chicos, y de buena familia-
La situación me daba asco. Los deje avanzar, no quería escuchar esa conversación.
-¡Querido! No te quedés atrás, vamos, vamos que se nos hace tarde-
Se me acercó y me tomó del brazo.
-¡Disculpame! Pero este tipo de cosas no pueden quedar libradas al azar. Este negocio no sólo se trata de arreglar peleas, sobornar periodistas y montar un espectáculo en el que nadie cree, sino también, y por sobre todas las cosas, de ir relacionándose un poco con todos. Hoy en día sin contactos no se llega a ninguna parte ¿conocías ésta parte del estadio? ¡Ves que conmigo aprendes cosas nuevas!
Caminamos unos metros en esas catacumbas y salimos a una puerta lateral del estadio. Bernardez Sansón se despego de mi y se acobachó entre sus gorilas. Otra vez los deje seguir su camino. Entre la multitud me sentí aun más solo que antes. Trataba de escuchar los comentarios, pero no me podía concentrar. El ambiente estaba espeso y el aire irrespirable. Llegamos al palco. Averno y Adelle estaban callados, abstraídos en sus pensamientos. Bernadez Sansón pasó frente a Ella y le dijo:
-Acá lo tenés ¿Ves como te lo traje?-
Adelle pareció sonrojarse y se mordió los labios. Por unos instantes fui capaz de enamorarme de ella. La vieja puta todavía podía sonrojarse y eso era lo más bello que veía en mucho tiempo.
Continuara…
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